La selección de Brasil goleó 4-1 a Guinea este sábado en Barcelona, en un juego preparatorio para el inicio del clasificatorio sudamericano hacia el Mundial de 2026 y marcado por actos en contra del racismo.
El ariete Serhou Guirassy (36) descontó para los africanos en el estadio Cornellà-El Prat, hogar del club Espanyol y epicentro de un juego dominado por los sudamericanos y de trámite soso.
El duelo estuvo marcado por actos en contra del racismo frente a reiterados ataques sufridos por la estrella brasileña Vinicius Júnior, del Real Madrid, en España.
En una acción antirracista, los pentacampeones jugaron de negro el primer tiempo por primera vez en 109 años de historia. Para la segunda parte, regresaron a la tradicional camiseta amarilla con un parche contra la discriminación en el pecho.
Antes del pitazo inicial, durante un minuto de silencio, los atletas de ambos equipos se arrodillaron y sentaron en el campo.
"Es muy importante luchar por esta causa", dijo el capitán Casemiro al canal brasileño SporTV al término del encuentro.