SANTO DOMINGO (AP). Esta Copa de Oro parecía la oportunidad perfecta para que una selección distinta diera el batacazo y se coronara. Ahí estaba Honduras, o quizás Canadá.
Ninguna de esas dos selecciones contó con su mejor plantel en este certamen que se realiza cada dos años. Estados Unidos envió una especie de equipo juvenil, con jugadores de poca experiencia en el plano internacional.
Esos futbolistas, particularmente Stuart Holden, Kyle Beckerman y Heath Pearce, han tenido una buena actuación en la Copa de Oro, luego de suplir a los titulares habituales, quienes lograron el subcampeonato en la Copa Confederaciones, cayendo ante Brasil hace unas semanas.
México carece también de algunos de sus principales jugadores. Además, había dado tumbos en la eliminatoria mundialista, donde se ubica cuarto, detrás del líder Costa Rica, Estados Unidos y Honduras. Pero la selección azteca sobrevivió a una difícil primera ronda en la Copa de Oro, y superó a Costa Rica por penales en la semifinal.
Ahora, el Tri parece tener motivos para considerar que puede quedarse con la copa por quinta vez en seis finales disputadas.
"Estados Unidos es siempre un rival muy difícil, y será un reto para nosotros", dijo el arquero Guillermo Ochoa, cuya atajada a un penal marcó la diferencia contra los ticos. "Pero jugamos bien en las semifinales, y eso nos da mucha confianza para la final".
Ochoa era suplente cuando los estadounidenses vencieron a la selección verde y se apoderaron de la Copa de Oro en el 2007. Ahora, Ochoa podría sumar un logro a su carrera y alentar las esperanzas de su país para colarse a Sudáfrica 2010, en un momento en que México enfrenta tribulaciones en la eliminatoria para el Mundial y tiene frente a sí un duelo previsto para el 12 de agosto contra Estados Unidos --con todos sus titulares--.
Pero ganarle a Estados Unidos en casa ha sido una misión imposible para El Tri en esta década. Los estadounidenses suman nueve triunfos y dos empates de locales contra México, y algunos de esos partidos han incluido episodios violentos o derrotas amargas para los aztecas. Desde luego, Estados Unidos contra México constituye una rivalidad de primer orden en la Concacaf.
"Necesitamos concentrarnos en esta final, no en ningún otro partido", dijo el técnico mexicano Javier Aguirre.
Pero un triunfo el domingo, incluso frente a una alineación más joven respecto de la que visitará el Azteca el mes próximo, sería colosal para los mexicanos.
FUENTE: Agencia AP